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Jugar para ordenar el caos
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Jugar para ordenar el caos

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Todo en el universo tiende al caos, pero Juan David Giraldo un microbiólogo de 38 años, disfruta al ordenar parte de ese caos entre sets y figuras. Así, desde niño, ha incentivado su creatividad y capacidad para innovar.

Todo comenzó cuando me regalaron un Armotodo. Me marcó. ¡Fue uno de los mejores juguetes que me han dado en la vida porque despertó algo en mí!  Me gustó tanto armar, que supe que era bueno creando e inventando figuritas. Fue así como empezó todo.

Mi mayor alegría es ver cómo ‘algo’ sale de la nada aparente, del caos de las fichas dispersas para luego convertirse en una o varias formas y figurillas con sentido

Tuve esta certeza desde niño porque encontré en esos juegos una genialidad apasionante y un poder increíble que me atrapó y que hoy estoy convencido de que no se vive únicamente en la infancia, sino que puede acompañarnos siendo adultos.  

Lego, Estralandia, Armatodo… Como la música, armar y coleccionar figuritas, me relaja y tranquiliza. Cuando estoy estresado voy a ellas. Lo disfruto, y encuentro un pequeño refugio. Además de entretenerme, despiertan mi creatividad, fortalecen mi agilidad mental,  mi destreza manual e incentiva otras lógicas fundamentales como el razonamiento espacial. Armar me demostró que no es un simple juego, sino que es mi oportunidad para ir más allá. Me ayuda y me permite visualizarme para el futuro.   

Cuando yo era niño era imposible pensar en un Lego. Los papás de uno no tenían para comprar algo tan costoso, eran casi inalcanzables. Ese primer armatodo lo mantuve hasta donde más no pude y luego llegó la famosa Estralandia. La disfruté. Pero definitivamente mi mayor logro fue cuando yo pude darme esos detallitos. Dejé de esperar que me los regalaran. Yo mismo los empecé a comprar a mi gusto: ¡eso fue lo más bacano! Y sí… es como comer galletas de mantequilla, que uno se come una y luego no puede parar. Tener este hobbie, es también ser consciente de que hay que mantener la mesura, saber decirse: “venga, paremos un momentico que no siempre se puede comprar”, igual me pasa con el aeronavilismo, otro que también disfruto practicar.   

Hay muchos sets que me gustan. Tal vez entre mis favoritos están la Estrella de la muerte y la Air wing de Star Wars. Con mis aviones, los mantengo armados y exhibidos. No pasa igual con Estralandia. Esa sí me gusta armarla y desarmarla. Ahora, de las primeras figuritas que me conseguí fue a Darth Vader y como soy fan, tengo dos versiones, una con capa rígida y otra normalita. ¡Es que figuritas tengo como 200! Pero voy en orden. Ya tengo Los Caballeros del Zodíaco, tengo de Marvel, del Chavo del 8, de Plaza Sésamo, de Los Cazafantasmas, Dragon Ball, Terminator, Robocop, Elvis… Eso sí, voy siempre armando para completar series.   

Hasta hace unos años no armaba sets con nadie más. Era un juego que lo vivía y disfrutaba solo. Pero ahora es diferente. Mi hija se engomó, ¿y yo? ¡Feliz! Le compro figuritas y jugamos juntos. No heredé de nadie el gusto por los legos, por el Armatodo, por Estralandia, pero parece que ella lo heredará de mí. Es mi forma de compartir con ella. Ahora, es nuestra afición y espero que a mi hijo de dos años le guste también y poco a poco mi pasatiempo pueda consolidarse en la forma ideal de compartir en familia.  

 

***

¿En tu vida qué juego te ayuda a ordenar el caos?

¿Jugamos? Sí. #Juguemos y mejor si el juego nos reta.

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