Pequeñas decisiones que, al repetirse, se traducen en nuevos comportamientos. Transportarse sosteniblemente, el caso de Pilar y Carlos Julio.
El 2019 fue un año de crisis ambientales en Medellín, varias alertas amarillas y naranjas acerca de la calidad del aire, hicieron que sus habitantes se dieran cuenta de que la contaminación estaba llegando a límites que ya eran nocivos para la salud.
Esa condición ambiental, sumada a situaciones particulares de sus vidas, llevó a Pilar Ceballos y a Carlos Julio Álvarez a dejar sus carros en casa.
Empezar por uno mismo
A Pilar, llegar al trabajo en su carro le tomaba aproximadamente 45 minutos, pero cuando había congestión vehicular, el viaje podía tomar máximo una hora. En su asiento, con música y a veces con aire acondicionado, disfrutaba cómodamente el recorrido.
Un día, en una de las clases de la maestría que cursa, descubrió que una de sus compañeras era una de las encargadas de la gestión del aire en el Área Metropolitana, una entidad pública que actúa en Medellín y en otros nueve municipios aledaños.
Pilar empezó a conversar con ella de un tema recurrente, las alertas ambientales que se estaban presentando en Medellín. En cada encuentro con su compañera, Pilar se cuestionaba acerca de su aporte para conservar una buena calidad del aire en su ciudad natal.
En septiembre de 2019 se presentó ese «empujón» que necesitaba para cambiar uno de sus hábitos. La persona que le alquilaba el parqueadero a Pilar, le notificó que no podía seguir prestándole el servicio. Ella inmediatamente decidió buscar otras alternativas, pero los precios de la mensualidad y la escasez de celdas hicieron de esta una «misión imposible». Ante la situación tomó una decisión que hace tiempo postergaba: dejaría el carro en casa los dos días de cada semana en los que se implementa el Pico y placa, para usar el transporte público.
Los trenes del metro de Medellín se convirtieron en la opción más viable para moverse, tenían a favor que el viaje le tomaba el mismo tiempo y ahorraba dinero. En contra: el tumulto, el calor,
la dificultad para encontrar cupo en los trenes y algunos olores.
Kelly McGonigal, en su libro Autocontrol, explica que cuando se presenta una recaída en el proceso de adquisición de un hábito, meditar o hacer ejercicio son claves para activar la corteza prefrontal del cerebro, la misma que se encarga del autocontrol.
Pilar aplica esta estrategia a su manera: realiza un ejercicio de conciencia y aceptación. En esos momentos de claustrofobia en los que siente que va a rendirse, recuerda que está en un transporte público y que eso naturalmente implica que haya mucha gente que lo usa y se beneficia de él, también evalúa su sensación de tranquilidad por aportar al cuidado del aire de su ciudad. Eso la mantiene enfocada.
Lo que empezó solo con dos días a la semana, se transformó en una decisión definitiva. Pilar adoptó el hábito de dejar el carro guardado los días que trabaja. Como dijo el sicólogo existencial Viktor Frankl: «Cuando no somos capaces ya de cambiar una situación, nos enfrentamos al reto de cambiar nosotros mismos».
Las pequeñas victorias
En algún momento de la vida, a Carlos Julio le tomaba diez minutos ir en carro de su casa al trabajo. Con la explosión demográfica del sector en el que vive, Guayabal en Medellín, ese lapso se convirtió en 45 minutos.
Eso implicó varias cosas para él, la más importante: tener que madrugar más los días de Pico y placa. Eso, sumado a otras dos situaciones: la primera, la carga laboral que tenía en su trabajo no le dejaba tiempo disponible para hacer ejercicio y la segunda, las repetidas crisis ambientales que experimentó Medellín durante 2019, fueron los catalizadores de una decisión: los días de restricción vehicular dejaría su carro guardado, e iría caminando hasta su empleo.
Ropa cómoda, audífonos y voluntad, se convirtieron en su kit de herramientas, con ellos abordaba las calles tranquilas y también los tramos que le generaba temor cruzar hacia su trabajo. Con constancia empezó a ver los beneficios de su nuevo hábito: le había restado dos horas y media semanales a su vida sedentaria, además ahorraba una importante cantidad de dinero que ya no gastaba en taxis.
Las ciencias del comportamiento sostienen que, a la hora de embarcarse en nuevo objetivo o hábito, es vital comenzar de a poco y construir sobre los primeros éxitos.
A Carlos Julio, esas pequeñas victorias lo animaron a querer más. La Colinita, un barrio aledaño al lugar en el que vive, se volvió su territorio de caminata; en las noches sale, innova rutas y se sorprende con la cantidad de cosas que, aunque siempre habían estado ahí, él nunca había visto por usar su carro o por andar en piloto automático.
Hoy asegura que cuando camina lo hace con consciencia, en cada paso reflexiona y a veces de la nada se le ocurren ideas que le sirven para resolver sus retos cotidianos. Como dijo el escritor y poeta Henry David Thoreau: «Las cosas no cambian; cambiamos nosotros».
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Dice la ciencia
Es importante formular una serie de planes sobre qué hacer cuando se presenten obstáculos. Se ha demostrado que estos planes mejoran el autocontrol y el logro de objetivos.
A quien le pique la idea de–la travesura–de moverse en bici al trabajo, le comparto varios hechos que le pueden ayudar a tomar la decisión de una.
• el sudor: los primeros días si va a sudar, pero poco a poco el cuerpo se acostumbra, y le aseguro que en menos de una semana aparecerán sólo un par de gotitas en las patillas.
• no se va a cansar. Al contrario, va a llegar a la oficina con mucha más energía, y optimismo.
• la resistencia: algunas subidas pueden parecer exigentes, no se torture, bájese de la bici y suba caminando, pero poco a poco se dará cuenta que sus piernas y respiración serán cada vez mejores y que la loma que parecía imposible, a la semana se corona en un 50%, y luego de tres semanas apenas significará un esfuercito.
• la ropa: perfectamente se puede ir de traje de paño y corbata. Sólo afloje el nudo del cuello mientras monta.
• USE CASCO. Lleve peinilla y recompóngase un ratico en el baño. Igual va a llegar muy temprano.
• Se va a ahorrar mucho tiempo y dinero. Será el spinning diario de un gimnasio gratuito.
• Lave la bici los fines de semana. La grasa de la cadena es mugre acumulado. Hay un aceite que parece esmalte para uñas y evita esa molestia. (pregunte en la bicicletería)
• si se mueve de noche, póngale una luz atrás. Hay desde 5 mil pesitos y duran como 6 meses. Pero si puede compre con más potencia.
• no use los mismos caminos de los carros. Evítelos, tome rutas más tranquilas, con arbolitos o perritos. ¡le va a sobrar tiempo! Si le toca con carros, vaya con cuidado y use pañoletica para el smog.
• va a disfrutar más la ciudad, va a descubrir cuadras bonitas, pare, tome fotos. Gócese el paseo diario y descubra que además de piernas de acero, una sonrisa le aparecerá y su mente se lo agradecerá. Si sufre de depresión o ansiedad, es casi una cura inmediata. ¡Hágale, no lo piense tanto!