Hace poco conocí el barrio La Sierra; recuerdo que hasta ese día la imagen que tenía del lugar era la que me había dejado el documental del mismo nombre donde lo retrataban como uno de los sitios más violentos de Medellín, pero cuando llegué allá me encontré con otra realidad.
Ese día iba con un grupo de jóvenes voluntarios y nos recibieron algunos líderes del lugar que nos hicieron un recorrido. El mejor momento fue pasar el puente que está donde por mucho tiempo hubo una frontera invisible.
Construir puentes donde antes había fronteras es una labor que deberíamos hacer todos los días, no basta con borrar las físicas, las más importantes son las mentales, esas que nos hacen poner etiquetas a los lugares y a las personas que los habitan.
La violencia no hace parte de mi realidad
Jhon Stivens Zapata, 22 años
comuna 5, Castilla
¿Cómo es vivir aquí?
El barrio Alfonso López es tranquilo, chévere, pues no hay problemas. Se ha estado construyendo desde hace varios años, ha mejorado en infraestructura, cultura y en muchos sentidos.
¿Cómo este barrio ha influenciado lo que eres como persona?
Ha formado parte de mi personalidad en un sentido integral, porque aquí pude empezar a comprender qué decisiones tomar y qué decisiones no tomar. Para nadie es un secreto que hace diez años Medellín sufrió nuevamente una época de violencia y eso se vio no solamente en el Norte sino también en el Sur, en el Centro, en todas partes. Varios de mis amigos se dejaron influenciar por esos actores violentos. Se dice que hay gente que de pronto tiene necesidades económicas, pero mis amigos no tenían ninguna y cayeron; yo decidí ir más allá.
En el Poblado los sueños de los otros se celebran
María Clara García, 20 años
comuna 14, El Poblado
¿Cómo es vivir aquí?
Para mí vivir en el sector de Los Naranjos, cerca del Parque Comercial El Tesoro, es estar en un ambiente tranquilo, es despertarme todas las mañanas con el canto de los pajaritos o de los loros que parecen saludarme.
¿Cómo es tu relación con los vecinos y tus amigos?
Es buena, aquí casi todos nos conocemos y sabemos qué hace el otro, su profesión o sus estudios. El Poblado, en general, es una comunidad que no deja solo a nadie, nos ayudamos cuando hay problemas, cuando alguien quiere salir adelante con sus estudios o con algún emprendimiento. Del mismo modo la relación con mis amigos es de tolerancia y siempre nos motivamos.
El Centro se transforma y yo con él
Mateo Madrigal, 20 años
comuna 10, La Candelaria
¿Cómo es vivir aquí?
Es vivir en un mundo entre el ruido y la calma, siempre me ha parecido una combinación entre el barrio popular de antaño, con el parque y sus alrededores, y el barrio típico residencial lleno de torres y urbanizaciones. Aquí aún se conservan tiendas, los vendedores en el parque, la misa dominical y otras cosas de la cultura popular paisa, pero eso al mismo tiempo se va transformando.
¿Cómo este barrio ha influenciado lo que eres como persona?
Me ha construido desde diferentes perspectivas: mi educación en un colegio tradicional de la zona, mi actividad social los fines de semana, el respeto por el adulto mayor y los animales que cada fin de semana hacen presencia en el parque, pero sobre todo este barrio me ha enseñado de la importancia del cambio manteniendo la esencia.
El paraíso está lejos, pero yo viajo hasta allá
Tatiana Montoya, 26 años
corregimiento de San Sebastián de Palmitas
¿Cómo es tu relación con los vecinos y tus amigos?
En el corregimiento la mayoría de la gente se conoce, es como: “Usted es de los Montoya, usted es de los Muñoz, usted es de los careleche”, pues hasta se tienen apodos entre las familias, es un entorno muy cercano. Esos lazos de confianza, de cofradía, yo los he desarrollado mucho acá.
¿Cómo este barrio ha influenciado lo que eres como persona?
Yo tengo una frase y es que: “San Sebastián de Palmitas es la tierra de mis raíces, me nutre de vida, me nutre de amor, de inspiración para soñar y para querer lo mejor para este territorio”, entonces básicamente lo que soy está ligado a lo que es este corregimiento que me ha dado un entorno para crecer y para vivir.
¿Qué es lo mejor de vivir aquí?
Que estás muy cerca de la ciudad, pero al mismo tiempo desconectada de sus dinámicas. Tengo la oportunidad de divisar el paisaje, esos atardeceres, el aire puro, la naturaleza. Hay gente que me dice: “Ay no, eso queda muy lejos, ¿usted por qué viaja todos los días? Véngase para la ciudad”, y yo les digo: “No, no, un viaje al paraíso tiene sus sacrificios”.
Por: Elizabeth Valencia
“Soy Elizabeth Valencia, una líder pragmática y artista visual apasionada por el papel del arte como puente para la construcción colectiva y medio de visibilización de los modos de vida que la violencia ha ocultado. Tengo 21 años. Mi deseo para la sociedad: que le apostemos más a la cultura y a la sostenibilidad como ejes de nuestro desarrollo”.