La legítima y verdadera red social
“Sin tribu no existimos plenamente; sin red de apoyo, la caída es infinita”.
“Sin tribu no existimos plenamente; sin red de apoyo, la caída es infinita”.
Encontrarse en lo cotidiano, compartir gustos, conversar. Mantener la autonomía y la interdependencia, así es cuando el buen vivir se comparte con otro.
¿Cómo son las relaciones de aquellos con quienes compartimos el planeta? Sus días, bajo una lupa, son más que instintos o rutinas, en ellas hay protección, búsqueda de un objetivo común y hasta duelo.
Adoptamos actitudes, opiniones, habilidades y comportamientos similares a los de quienes nos rodean, de hecho Jim Rohn, escritor y empresario estadounidense, escribió que somos el promedio de las cinco personas con las que más nos relacionamos. Martín, Carlos y Celina lo demuestran.
“El cielo, la tierra y yo vivimos juntos, y todas las cosas y yo formamos una unidad inseparable…”, Chuang Tzu, filósofo chino.
Dan Buettner, explorador de la National Geographic, habla de “la tribu correcta”, esos amigos que escogemos, que nos contagian de sus cosas buenas y con los que compartimos lo que más nos gusta. Cuidar nuestra tribu es clave para la buena vida.
Una amistad profunda que se forma solo para unos días, un grupo transitorio, una sorpresa que alegra la ruta. Esta es la amistad del viajero.
Las tribus son espacios de intercambio emocional, apoyo, solidaridad y contención, y la confianza es un recurso fundamental para que estas se den y funcionen. Hablamos sobre este tema con Andrés Casas, científico comportamental, investigador de la Universidad de Pennsylvania y de la Encuesta Mundial de Valores.
La vecindad es el espacio de los buenos días, del disfrute de encontrarnos y de la convivencia, también es donde los problemas se resuelven entre varios y donde el bienestar de uno, es la alegría de todos.
¿Ha cambiado la tecnología nuestras relaciones? De un lado están quienes afirman que nos acerca a quienes están lejos y nos aleja de quienes están cerca. Otros, en cambio, han encontrado en ella un camino para pertenecer. La respuesta, un sí contundente: la tecnología nos transforma.