Creo que el propósito de mi vida ha cambiado mucho con el tiempo. Cuando era pequeña soñaba con ser veterinaria, pero mi miedo a las vacas hizo que desistiera de esa idea. Desde los 10 años comencé a practicar natación con aletas y a partir de ese momento mi propósito siempre fue querer ser la mejor, tanto así que dejé las comodidades de mi casa en Pereira para aventurarme en ciudades nuevas (y muy grandes), buscando el éxito: me fui a vivir a Bogotá y después a Medellín. Esta última me ha acogido desde 2010 y aquí he alcanzado mi desarrollo personal, profesional y deportivo.
También aquí la vida me mostró que mi propósito no era ser la mejor nadadora con aletas, ni la mejor ingeniera civil, sino una de las mejores apneístas del mundo, pero ustedes se preguntarán: “¿cómo se da cuenta uno que es bueno para nadar dejando de respirar?”. No es algo que se haga naturalmente o que sea muy común, pero tuve la suerte de experimentarlo en uno de los entrenamientos de natación con aletas. Al principio comenzó como un hobby, algo que hacía complementado mis otros entrenamientos, pero con el tiempo, y viendo que mis resultados en competencias eran muy buenos, decidí que era hora de dejar a un lado lo demás y enfocar el 100% de mi energía en aprender y mejorar cada día.
Desde 2014 entreno y compito en apnea. Sabía que mi propósito era ser la mejor, pero también que la realidad podía ser diferente y que cuando me graduara de la universidad tal vez iba a tener que sacrificar muchas cosas, incluso el deporte. Lastimosamente, ser deportista en Colombia no equivale a tener una profesión y obviamente, aquí no pagan lo suficiente como para poder vivir bien.
En 2016 me gradué de la universidad y después lo arriesgué todo: me fui en contra de la corriente y decidí que si la apnea era lo que me apasionaba y me hacía feliz, entonces buscaría la forma de que fuera mi profesión. ¡Trabajaría lo
necesario para lograrlo!
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El proceso no ha sido fácil, pero con paciencia y disciplina he logrado cosas grandes. No todos los días me levanto con ganas de entrenar, no todos los días estoy motivada y es normal que eso pase, pero siempre recuerdo qué es lo que quiero lograr a largo plazo, siempre me proyecto hacia cosas grandes, y eso ayuda a que esa desmotivación desaparezca. Son obstáculos en el camino que uno debe aprender a superar.
Puede que el propósito de mi vida sea algo que parezca muy extraño para mucha gente, pero es lo que yo elegí. Ya no se me hace raro, para mí ya es natural. La apnea me gusta porque me hace redescubrir mis límites mentales y físicos cada día, me enseña lo fuerte que soy y que si puedo llegar a un equilibrio entre lo positivo y lo negativo de mis pensamientos, puedo alcanzar cosas que parecen inimaginables. No siempre es fácil, hay momentos en que, por más que trate de dejar ir los pensamientos negativos, estos son más fuertes que los positivos y hacen que me rinda la debilidad, hacen que piense que no lo puedo lograr, que voy a fracasar. Pero es ahí donde aprendo de las derrotas y vuelvo fortalecida.
Me gusta pensar que hacer apnea puede inspirar a muchos a seguir sus sueños, a que digan: “si Sofía es capaz de sumergirse a profundidades que parecen inalcanzables para los humanos, dejando de respirar y confiando en sus capacidades físicas, cualquier cosa que me proponga es posible”. Eso es lo que más me gusta de mi deporte.
Es importante tener un propósito claro en la vida, levantarse todos los días motivado a dar lo mejor de cada uno, a seguir los sueños, a trabajar por cada objetivo. Aunque a veces parezca complicado, todo pasa por una razón, por eso hay que tratar de entender lo que nos ocurre y sacarle el máximo provecho a cada situación.
Mi meta en este momento es ser la mejor apneísta del mundo, pero estoy segura de que si en el futuro la vida me muestra otro camino, estaré dispuesta a cambiarlo, siempre teniendo como propósito ser feliz.
Por: Sofía Gómez, apneísta, 27 años
No todos los días me levanto con ganas de entrenar, pero siempre recuerdo qué es lo que quiero lograr a largo plazo y eso ayuda a que la desmotivación desaparezca.