El aumento de la capacidad de concentración y memoria, incluso en ambientes desafiantes, la toma de decisiones asertivas y mayor creatividad en la resolución de conflictos, son los beneficios detectados en los empleados tras la práctica constante de Mindfulness.
Más que un sitio de trabajo, Protección quiere ser el lugar donde sus empleados equilibren todas las dimensiones de su vida. Lo hacen como un ser de varias dimensiones: cuerpo, mente, espíritu y alma. Según la Universidad de Stanford y Harvard solo el 2% de la población mundial es efectiva en la multitarea. La distracción, la conexión permanente y la sobrecarga de información derivan en estrés, ansiedad y en pérdida de productividad.
Protección, empresa afiliada a Comfama, decidió realizar estrategias para equilibrar el interior y exterior de los empleados con el objetivo de mejorar su calidad de vida y de aumentar la productividad.
Los empleados de Protección empezaron a practicar Mindfulness, técnica de meditación para canalizar las emociones. La capacidad de afrontamiento y la resiliencia eran la meta. Comenzaron trabajando la gestión de la atención, la empatía, la regulación emocional, la reacción al estrés, la comunicación asertiva y la gestión del cuerpo.
Conscientes de la ausencia del tiempo en el entorno laboral, Protección implementó el Programa de Calidad de Vida, donde los empleados tuvieran tiempo para atender temas personales y compartir en familia.
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En Protección el equilibrio entre la vida personal y laboral de sus empleados se tradujo en disminución del estrés y ausentismo laboral, aumentó el compromiso en proyectos de la empresa y la satisfacción constante de sus empleados en el lugar de trabajo.
Estrés laboral y productividad
Según Ignacio Londoño, médico especialista en cirugía general, trauma y estrés humano, y coaching de equilibrio vital, la satisfacción laboral es la sinergia entre la capacidad, la herramienta y la vocación. Cuando alguno de estos elementos falla, el trabajo pasa de ser una satisfacción para convertirse en un agresor del bienestar. A esto, se le conoce como estrés laboral.
La evolución de la biología es la lucha por la adaptación. La evolución de la consciencia es la búsqueda de la verdad.
— Ignacio Londoño (@IgnacioLondono) 11 de abril de 2017
El estrés, continúa Ignacio, es la reacción natural del cuerpo que necesita prepararse y adaptarse a situaciones de constante presión. Una respuesta que, con el tiempo, transmuta a un funcionamiento de desgaste y que finaliza en un desequilibrio mental. “El trabajo se convierte en un factor de enfermedad mental porque impone una carga. Un peso adicional para el individuo que debe mantenerse a flote al mismo tiempo que es productivo”.
Asegura Ignacio.
El deterioro progresivo es el resultado final de las agresiones al bienestar, si no se trata con técnicas de regulación, se enferma el cuerpo, la mente y las emociones. El estrés laboral compromete otros aspectos principales de la vida como la familia, el ocio, el ejercicio, el sueño y el relacionamiento. El trabajo más que ser el causante de enfermedades, debe ser el principal motor de satisfacción.
Respirar para pasar de un cerebro agresivo a uno analítico
Cuando conscientemente se adoptan patrones de respiración profunda y lenta, el corazón provoca frecuencias electromagnéticas y hormonas para tranquilizar al cerebro. Según el HeartMath Institute de California, esta práctica potencia la corteza frontal del cerebro, donde se piensa, se razona y se analiza.
Claves para la regulación emocional
• Aprender y aplicar estrategias de lenguaje asertivo.
• Conocer las dinámicas de grupo para crear empatía.
• Practicar hábitos de vida sana. Evitar alimentos que causan ansiedad como el café y otros que causan depresión como el azúcar refinado.
• Prácticas de higiene del sueño y el sueño reparador; dormir bien se puede aprender y se debe practicar.
• Realizar todo aquello que nutra el alma y que genere satisfacción.
Para una mente sana
Ponles nombres a tus emociones: reconócelas, contrólalas y aléjate de lo que te hace mal.
Regresa: Una mente sana
¡Qué delicia! No suelo ser de lectura electrónica y, hoy al encontrar la revista, quedé enganchada desde el primer momento. La limpieza de sus formar y la dulzura de sus contenidos (si, dulzura puede ser un calificativo extraño pero, es que lo que se siente es que todo ha sido escrito con mucho, muchísimo amor)
¡Gracias!