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El niño hiperregalado
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El niño hiperregalado

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Todo comenzó en una conversación con un conocido, él, con curiosidad aprovechó que soy siquiatra para contarme que había estado en una celebración decembrina en la que uno de los niños había recibido una cantidad innumerable de regalos. Hasta ahí el comentario era trivial. Luego me dijo que tras quinto o sexto obsequio, la sonrisa del niño había desaparecido por completo y que parecía un robot que, tomaba cada nuevo paquete, lo abría, posaba para la foto de rigor y sin más lo hacía a un lado para seguir con el próximo.

Médicamente existe una explicación simple: cuando se trata a un paciente con dolor, se hiperestimulan sus neuronas con impulsos eléctricos para que se vuelvan insensibles. Con los niños que reciben exceso de regalos en temporada decembrina puede pasar algo similar: el niño pierde la sensibilidad y la emoción que trae un obsequio.

En la formación de las personas es necesario cierto nivel de frustración porque la vida no es un placer infinito. Por eso hay que estimular adecuadamente a los niños, para que cada regalo se vuelva el reconocimiento a un buen comportamiento que permita modular esa sensación que provoca estar entre el placer y la imposibilidad de tenerlo todo.

Cuando un papá le da a su hijo todo lo que este desea, sin requerir nada a cambio, logra dos cosas, la primera es restarle valor a los objetos y la segunda, más grave, es que le quita la oportunidad de tener herramientas para tolerar las frustraciones que se presentan en la vida. A eso se llama el síndrome del niño hiperregalado y es como si le cortaran las alas a un ave.

Ante esta situación hay tres caminos, el evidente: ser cuidadoso en la crianza de los hijos; el difícil, comprender que no es a través de ellos que reviviremos nuestras fantasías no realizadas; y el de la sabiduría común, a los hijos se les cría con un poco de hambre y un poco de frío.

Según los estudios, el síndrome del niño hiperregalado tiene como consecuencia niños frustrados y con poca imaginación que
en la adultez no se esfuerzan  por tener lo que quieren.

Los cuatro regalos que se le deben dar a un hijo
• Un regalo para compartir.
• Un regalo que el niño desee profundamente.
• Un regalo del que aprenda algo.
• Un regalo que el niño necesite.

Regresa: Qué le regalo a…

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