Federico Botero es abogado, también buzo, y de una de sus inmersiones emergió una idea que luego se convirtió en empresa: Ecoral, una iniciativa que tenía como propósito fomentar con las empresas el cuidado y la recuperación de los arrecifes coralinos.
Con el pasar de los años comprendió que su misión requería de acciones globales y a gran escala, por eso el objetivo de Ecoral mutó a un propósito superior el de fortalecer la estrategia para operar rentablemente en un planeta que cambió. Ya no solo son los corales, ahora trabajan por la sostenibilidad y por la conservación de los diferentes ecosistemas.
Para lograrlo es necesario tener consciencia acerca de las contribuciones de la naturaleza a la sociedad, solo así se puede pasar de una era empresarial de impactos negativos a una de impactos positivos.
En su emprendimiento, Federico promueve ideas como que los ecosistemas son formas de infraestructura natural que hay que cuidar y gestionar, “es como cuando se paga un peaje por usar una vía, también debería existir una contribución por cuidar los páramos, las quebradas y la vegetación, por ejemplo”, afirma.
Más allá de las empresas, la sostenibilidad puede entenderse como una suma de decisiones éticas cotidianas que todos podemos realizar: ¿cómo me transporto? ¿Cómo dispongo de los residuos? ¿Qué productos compro? Ese tipo de preguntas nos recuerdan que la naturaleza no es ajena a nosotros, que todo está interconectado y que cuando una pieza falla, las consecuencias son evidentes.
Por ejemplo, si el páramo de Belmira llegara a colapsar Medellín perdería cerca del 70% del agua que este almacena.
Fuente: Semana.