A Diana el futuro le llegó de repente. Tenía quince años de edad cuando murió su mamá. No hubo tiempo para despedidas. Era momento de crecer y salir adelante.
Probablemente por eso, ahora que experimenta lo que significa ser mamá, sabe que la expresión “Te quiero” nunca puede faltar. Es algo que por parecer tan simple y común se obvia.
Hoy tiene 54 años, estuvo casada con Javier y tuvo a Carolina, su única hija.
Sin embargo, la muerte se cruzó nuevamente en sus planes. Tras catorce años de matrimonio se separó de su esposo y tres años después él murió.

La tristeza que les generó su partida hizo difíciles las cosas tanto que a Diana y a Carolina se les olvidó expresarse el amor que sentían la una por la otra de hecho, según Carolina “sentía que decírselo a mi mamá era como despedirla, como si la muerte también le fuera a llegar a ella”.
Pero el amor puro todo lo puede y con ayuda profesional lograron reafirmar su vínculo al superar esta dura etapa de sus vidas. Entendieron que pronunciar esas dos palabras es agradecer la presencia y la existencia del otro.
Por eso, a pesar de la distancia que las separa, pues Carolina consiguió un empleo en Bogotá, se comunican frecuentemente y se valen de todas las herramientas tecnológicas: llamadas, videollamadas, mensajes de texto y chats.
Obviamente la expresión “Te quiero” siempre está incluida, pues ni el pasado ni el futuro existen. Todo es presente.
Beneficios de expresar las emociones
• Ser más consciente sobre las mismas para ponerlas en orden.
• Sentirse comprendido.
• Encontrar apoyo y ayuda.
• Obtener otro punto de vista.
• Potenciar la comunicación con los más allegados.
• Estrechar vínculos.
• Encontrar y brindar apoyo.
Fuente: Cristina Turú, sicóloga.
Es verdad, a veces nos quedamos con los te quiero en la boca.