Así funciona la cabina
Sonó el celular, un número desconocido, del otro lado, una mujer con un mensaje: leería un fragmento de un libro que le había escogido un amigo.
La mujer se sonrojó mientras escuchaba con atención a la voz pausada, de corte grueso, y tierna que entonaba con detenimiento cada línea de aquel texto pensado para ella. La sensación, aunque extraña, significó una sonrisa y uno de esos recuerdos que se atesoran.
Escenas como estas se repiten a diario en cada espacio donde se ubica La cabina literaria, una iniciativa de María Cecilia Ramírez y Susana Aristizábal quienes quieren encantar por medio de la voz, inmortalizar los momentos e incentivar la literatura a través de la lectura.
El interesado escoge el fragmento, el promotor realiza la llamada y entona el texto, luego, se retira para darle un espacio de privacidad con quien está del otro lado del teléfono.
María Cecilia, fundadora del proyecto, cree que no hay mejor regalo que una dedicatoria, evidencia de esto son las más de 5.600 que han acompañado en tres años de existencia. Las hay de frenesí de amor, de celebración a la vida y la amistad, de viajes, familias, nacimientos, cumpleaños y de amores negados.
La literatura es para todos. 🙂 El arte tambien, hagámoslo posible. ? pic.twitter.com/tqYrdshcAr
— Cabina Literaria (@cabinaliteraria) 15 de marzo de 2018
Un marido ideal
Oscar Wilde
Fragmento
No son los seres perfectos, sino los imperfectos, los que necesitan de amor. Es cuando caemos heridos por nuestra propia mano, o por la mano de otros, cuando el amor debe venir a curarnos. Si no es así, ¿para qué sirve el amor?