Olores y sabores nos llevan a recordar momentos maravillosos: ¿a quién no se le hace agua la boca cuando siente el olor a café recién hecho en la mañana, a pan caliente en la tarde o a una torta recién horneada para una fecha especial?
Es precisamente esa dulce característica —entre lo íntimo y lo orgánico— la que llevó a Angélika Molina a nombrar su estilo de música: caramelo folk, un concepto particular que la impulsó a redescubrir la música, la que hace y la que escucha.
Es cantante, compositora y emprendedora de Medellín. La inspiran el amor, las pequeñas cosas, la naturaleza y el arte. Se define como una mujer perseverante, soñadora, inquieta y luchadora.
Todos los días intenta cambiar el mundo, ese mismo que compartía con sus padres, con quienes cantaba y tocaba la guitarra. Fue en ese momento cuando sintió el llamado a dar un mensaje de amor por medio de la música. De alguna manera siempre habría alguien escuchándola.
Crecí con muchas influencias: la música francesa que escuchaba mi abuela, la música de cantautores argentinos que mis padres cantaban, y lo que a mí me gustaba que eran el folk y el pop norteamericano, canadiense y europeo.
Aunque sabía de lo competitivo que es el medio musical, tuvo siempre presente su propósito de ser cantante: “La música es una vocación, que luego, si eres lo suficientemente hábil, conviertes en una profesión”.

“Me quiero quedar, te quiero tal cual” es el apartado de una de sus canciones, que ahora canta con más fuerza, ya que hace poco afrontó una enfermedad que la hizo aferrarse a la vida. ¿Y cómo no?, si la cantante del caramelo folk pronto comenzará la dulce etapa de ser mamá.
Mientras tanto, ha venido explorando mezclas con géneros más cercanos a sus raíces, desde el urbano hasta los sonidos andinos, en coqueteos constantes con el pop, donde la dulzura de su voz y su mensaje siguen firmes.
Para la muestra, su último sencillo Baila mi Corazón: “Hoy me levanto con nuevo semblante, hoy cambia todo, voy a tomar el chance… Hoy me levanto, un día más para no lamentar, contemplar tu palpitar”. Angélika Molina, el dulce sabor de la música.
Creemos en el arte
Angélika Molina hizo parte del proyecto ¡Creemos en el arte y la cultura! Competencias para el emprendimiento cultural, de Comfama y la Alcaldía de Medellín. “Nos ayudó a esclarecer nuestro modelo de negocio, estructura organizacional, relacionarnos con otros actores del sector cultural y nos dio algunas bases administrativas y de mercadeo que son claves para hacer del arte un negocio rentable y vendible”.